PROGRAMAS SOCIALES Y SUFRAGIO
Por Guillermo H. Zúñiga Martínez
Por Guillermo H. Zúñiga Martínez
Fue el Presidente Adolfo López Mateos quien inició formalmente la participación de las esposas en la administración pública federal. La respetada maestra Eva Sámano era una mujer llena de amor y de talento; su preparación y vocación para el servicio sobresalían de tal manera que el destacado líder de los mexicanos se preocupó por crear una institución que permitiera a la primera dama desarrollar tareas llenas de nobleza a favor de la niñez desprotegida. Así nació el Instituto Mexicano de Protección a la Infancia, y desde aquella época se realizaron las acciones pertinentes para brindar desayunos en los planteles escolares y favorecer la alimentación de los infantes.Las esposas de los presidentes de la República, en el caso de México, siempre han realizado tareas de beneficio social pero al margen de las instituciones, y fue precisamente don Adolfo quien señaló y enfatizó que tuvieran una obligación institucional, por eso se podría afirmar que los programas sociales tienen un origen muy generoso, porque surgieron para atender a la parte más delicada de la humanidad, que son los niños.
En los tiempos recientes, fueron desarrollados por secretarías de estado y lo que más recordamos con precisión es el programa Solidaridad, que tuvo bastante éxito y que además fue admirado a nivel internacional porque consistía básicamente en apoyar a la población para su beneficio, pero pidiéndole su colaboración ya fuera en especie, en esfuerzo o en metálico y no era nada nuevo, porque las faenas fueron una gran tradición prehispánica, lo cual significa que el pueblo de México siempre ha estado dispuesto a trabajar denodadamente pensando en el progreso colectivo.
El programa Solidaridad, con los gobiernos panistas, se convirtió en lo que ahora se conoce como Oportunidades y, junto con ese programa toral, existen más de cien que establecen criterios de prioridad y se basan en la metodología de focalización de familias. La participación de las instituciones en el gobierno federal son fácilmente localizables dado que estas acciones las desarrollan SEDESOL, Secretaría de Educación Pública, CONAFE, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Secretaría de Salud y Asistencia y el Instituto Mexicano del Seguro Social y deben lograr una coordinación armónica con los gobiernos estatales, ayuntamientos y comités de promoción comunitaria.
En lo personal, siempre he considerado que estos programas de ayuda a la población necesitada deberían representar una contraprestación, porque no es formativo solamente distribuir el dinero de los impuestos para hacerlo llegar a las manos principalmente de las mujeres con mayores necesidades. Por eso es importante que se contemple la posibilidad de suspender los apoyos a las familias que incumplan con su corresponsabilidad; estas medidas se aplican mensualmente, por tiempo indefinido o definitivamente.
Cuando se utiliza el presupuesto para resolver necesidades ingentes, estamos frente a una política correcta, pero ha faltado definir qué es lo que deben hacer las familias, cuáles son sus obligaciones reales y la evaluación de su comportamiento en las comunidades, y lo más deplorable es que en los gobiernos del panismo se ha hecho ya costumbre manipular esas ayudas, que no surgen de los bolsillos de los funcionarios sino que es del dinero de todos, y abundan las acusaciones en contra de servidores públicos que, veladamente o en forma abierta, amenazan con retirar esas ayudas si los beneficiarios no votan en determinada dirección.
Es tan ostensible lo que nos sucede que se ha dado una discusión nacional sobre el control del padrón de los beneficiarios, porque los nombres y direcciones solamente están en las computadoras y en los archivos de las autoridades de la SEDESOL en todo el país y, cuando se les solicitan, acaso dan los nombres pero no los domicilios, lo que es una aberración porque el mismo pueblo y más las autoridades estatales y municipales, tienen derecho a la información. Lo importante del padrón estriba en que lo pueden utilizar para mandar comunicaciones, atenciones y otras acciones propagandísticas que son unilaterales, razones por las cuales la política social se enrarece y se denigra, porque ya no se actúa en favor de los mexicanos con desprendimiento, sino con intereses de carácter político. Estas aseveraciones nos deben conducir hacia una transparencia indiscutible de las personas que actualmente reciben beneficios con cargo a los impuestos de los mexicanos.
La política debería de volver a sus orígenes y los ciudadanos necesitan prepararse cada día más para que tengan la capacidad para discernir sobre qué programa de gobierno aceptar, cuáles son las ideas y las acciones que se identifican con su manera de ser y de pensar; en fin, la cultura política debe ser el principal valor en los procesos electorales.
zmgh12@gmail.com


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