GÉNESIS DE LA NUEVA PEDAGOGÍA SOCIAL

Por Guillermo H. Zúñiga Martínez



Lo elemental en el ejercicio público es conocer, valorar e interpretar la realidad al ejercer una función con manifiestas repercusiones sociales.

En el ámbito oficial nunca ha sido conveniente improvisar, dictar medidas y tomar acuerdos para ver si tienen éxito, para constatar si la sociedad responde con entusiasmo o permanece indiferente ante lo que se le ofrece; por eso son insoslayables la consulta, el escarceo y otras medidas que orienten hacia las preferencias y deseos de la población.

Una modalidad educativa, con todas sus implicaciones, debe nacer con la certeza de que va a ser aceptada, que va a contribuir al desarrollo y superación de la sociedad. Debo admitir que antes de proponer el surgimiento de nuevas oportunidades en Educación Media Superior y Superior, tuve la necesidad de realizar estudios de campo y entrevistas a quienes poseyendo una preparación de educación básica ejercían, como lo siguen haciendo, funciones docentes dentro de un esquema con validez nacional, porque se ha considerado – de manera equivocada, según mi criterio- que conducir el proceso de enseñanza-aprendizaje entre grupos de adultos marginados de los bienes materiales, es una actividad sin importancia, por lo cual la preparación académica no es indispensable.

Así ha procedido, al menos, el Instituto Nacional de Educación para los Adultos al tratar de cumplir con sus complejas y enormes tareas.

Al conversar con asesores solidarios, me percaté que su nivel de conocimientos no satisfacía las exigencias de los pensadores actuales como Paulo Freire o Francisco Gutiérrez, quienes hacen notar que para educar y transformar a los adultos se necesitan herramientas culturales y académicas que garanticen una formación de calidad. Cuando se tiene la responsabilidad de enseñar y se carece de una preparación adecuada para hacerlo, sobrevienen la frustración y el desaliento.

Dialogué directamente con los interesados; los interrogué sobre las ventajas de proseguir sus estudios de Educación Media Superior y Superior. Sin excepción, obtuve respuestas positivas, aunadas a sus intenciones firmes de convertirse en profesionales.

Así surgió la idea de fundar Colegios Preparatorios y la primera Licenciatura en Educación de Adultos, porque es de sobra conocido que la vieja y la nueva pedagogía han tenido como preocupación toral el estudio de la niñez, la adolescencia y la juventud, razones por las cuales abundan las obras didácticas sobre estos tópicos; sin embargo, en lo que se refiere a la educación de adultos, son pocas las contribuciones que se han hecho, lo que dibuja una riquísima perspectiva para analizar no sólo los contenidos, sino las distintas carreras que deben crearse para vincularlas con el desarrollo de la sociedad.

Por otra parte, se hace necesario profundizar en los estudios de la sociología y la psicología sobre adultos, porque hasta ahora los que han tratado de explicar el comportamiento y características de los mexicanos han sido, entre otros, Samuel Ramos y Octavio Paz.

Esta primera licenciatura, la de Educación de Adultos, fue el primer brote de agua fresca que emanó de la imaginación, fue tanta su fuerza que hoy ese minúsculo manantial se ha convertido en río caudaloso de oportunidades para difundir la educación y los contenidos temáticos y científicos entre toda la población, sin excepción por edad o condición social.

Es importante hacer una distinción precisa entre lo que significa la Pedagogía Social Alemana, que es teoría pura, y la Nueva Pedagogía Social que ha nacido en Veracruz, enriquecida por la práctica y lineamientos abstractos.

Ahora, lo que importa es proseguir trabajando en este sentido, porque hacía mucho tiempo que no se daba lugar al surgimiento de un modelo que tiene sus fundamentos en la unión, en la adhesión y en los retos que grupos de personas lanzan para demostrar, con su trabajo, que es posible caminar por los senderos de la superación armados con la inspiración de la voluntad.

La tarea está realizada, pero necesita de contribuciones que la conduzcan hacia una mejor organización, hacia el orden interno y la sistematización de lo que impone el control escolar, quehacer difícil cuando se carece de elementos monetarios, pero que se emprende por la necesidad de saber que existen los estudiantes y los asesores, identificados en esta nueva cruzada por la educación y la cultura.

Seguramente que los elementos que se van asomando en estos trabajos serán emprendidos con eficacia por el conglomerado que se ha puesto de acuerdo para irrumpir en la faz de la nación con algo totalmente nuevo que proponer a los educadores actuales.

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