
CRITICAS Y SOLUCIONES
Por Guillermo H. Zúñiga Martínez
Por Guillermo H. Zúñiga Martínez
A la inmensa mayoría de los ciudadanos les interesa la calidad de la educación y obviamente también la cobertura; estos dos aspectos son fundamentales para impulsar el desarrollo pleno de una sociedad. Ambos factores, por diversas razones, no han podido ser optimizados en nuestro país, dado que la demanda y las necesidades son mayores que los recursos y hasta este momento no se les ha encontrado una solución real.
La semana pasada, el empresario Claudio X. González Guajardo acudió a los medios para hablar de lo que ha denominado la “revolución pendiente” y en nombre de sus representados, que militan en una organización denominada “Mexicanos Primero”, presenta un análisis cuyas cifras dan grima porque dibuja las tareas educacionales como unas de las principales acciones que carecen de eficacia, razón por la cual estamos en los últimos lugares en el aprovechamiento y asimilación de contenidos, afirmó que “en cantidad y calidad educativa estamos estancados”.
Además, arremete en contra de las autoridades educativas -principalmente federales- y las llama mentirosas porque es inexacto que se haya logrado la cobertura universal en educación básica, frasecita que anda en los labios de seudo educadores que cuando la pronuncian ignoran que sólo 62 de cada 100 niños concluyen la primaria y 45 de 100 termina la secundaria.
El señor González afirma que los resultados de la Prueba Enlace apenas y se mueven año con año y suelta un dato escalofriante: a nivel nacional, el 90% de los jóvenes tienen aprovechamiento insuficiente o elemental en matemáticas, enfatiza que sólo el 9% obtiene el grado de bueno y únicamente el 2.2% el de excelente.
El estudio que elaboraron remarca que la escuela no compensa la desigualdad y la injusticia, y con base en las condiciones en que se desarrolla la educación tal parece que los mexicanos estamos destinados a que se perpetúe la condición social y económica de cada cual, fenómenos que se acentúan cuando se refieren a comunidades indígenas y rurales.
Con los datos transcritos los integrantes de “Mexicanos Primero” anuncian que lo importante es impulsar lo que ellos conocen como revolución educativa.
Como la mayoría de los analistas críticos, se asoman a una realidad innegable que interpretan a su manera y cuando determinan o se deciden a plantear una acción de carácter socioeconómico que transforme no tan sólo las conciencias, sino la calidad de vida de los connacionales, por más que se busque no se encuentra en sus planteamientos cómo y de qué manera se pueden realizar las tareas inherentes a un avance significativo.
Lo que a muchos nos gustaría saber son las medidas políticas de la iniciativa privada para incidir de manera determinante en el proceso educativo que abandera e impulsa el Estado, con todo y sus limitaciones y consecuencias, porque hasta la fecha muchos se preguntan dónde quedó el cumplimiento del contenido de la fracción XII del artículo 123 constitucional, que señala, entre otras disposiciones, que las negociaciones situadas fuera de las poblaciones están obligadas a establecer escuelas, enfermerías y demás servicios necesarios a la comunidad.
Por otra parte, son interesantes las medidas que propone adoptar este grupo de estudiosos, porque es importante que los padres de familia y los medios de comunicación reaccionen para cambiar lo que sea necesario; que las autoridades recuperen la rectoría perdida en esta materia, que las organizaciones de trabajadores se manifiesten por mas educación y menos política, porque tanto los maestros como sus líderes son trabajadores del sector, y que los actores que son responsables de impulsarla, se pronuncien por elevar su calidad y mejorar sus resultados.
Todas estas recomendaciones son susceptibles de analizarse y discutirse, pero bien valdría la pena que dentro de su interés por identificar los problemas, le digan a la sociedad cuál es su participación y en qué términos para superar los que nos preocupan, porque no es con descalificaciones ni con argumentos destructivos que vamos a lograr una conjugación de esfuerzos encaminados a alcanzar los nobles fines de la educación señalados en el artículo 3º. Constitucional.
La calidad de la educación de un país depende, sí, de los maestros, pero también de los educandos, de padres de familia, empresarios, líderes, políticos, dado que en este campo lo que urge es la unidad para ponerse de acuerdo en lo que identifica a los protagonistas con la finalidad de caminar juntos en la ruta de la superación y hacia el encuentro de una nueva educación nacional.
zmgh12@gmail.com


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