DEMOCRACIA HIDRICA
Por Guillermo H. Zúñiga Martínez
Por Guillermo H. Zúñiga Martínez
El peligro está a la vista de todos: el consumo de agua cada día se incrementa más; es un verdadero y lacerante problema. En el D.F., personas, familias, colonias enteras, están padeciendo ya la falta de ella; las autoridades empezaron a racionarla y suspender por horas y días su reparto; el asunto se empieza a complicar porque a los mexicanos, con honrosas excepciones, no les interesa el tema y siguen desperdiciándola a placer.Qué es lo que se va a requerir para que los ciudadanos en general tomen en cuenta este asunto espinoso, difícil y amenazante; qué se habrá de precisar para que en realidad hagamos algo por nuestra propia existencia, porque el conflicto no es sencillo, no significa que se pueda resolver con la simple voluntad de un político o por las acciones de individuos con suficientes recursos económicos, no, el trance es mucho más complejo, porque se trata de preservar la vida misma.
Será la escasez de este elemento la realidad que obligará a los hombres a pelear entre sí, olvídese usted de las luchas fraticidas y de las armas más modernas y letales, dejemos a un lado el armamentismo; lo que los llevará a una guerra será el control del líquido vital, porque quienes lo están administrando con inteligencia envidiable, como es el caso de los canadienses, serán pueblos invadidos por aquellos que tratarán de aprovecharlo.
Algo tendremos que hacer para superar la ausencia de conciencia en el uso y disfrute del más preciado bien con que cuentan los pueblos, porque sin agua, sencillamente, no hay organismos vivos.
Por las razones anteriores, me nace dar a conocer lo que Vandana Shiva denomina “La democracia del Agua”. Su contribución la reduce a nueve principios, mismos que hago del conocimiento general:
-El agua es un regalo de la naturaleza. Los desvíos con los que se crean regiones áridas o anegadas violan los principios de la democracia ecológica.
-El agua es esencial para la vida. Todas las especies y ecosistemas tienen derecho a su ración de agua en el planeta.
-La vida se encuentra estrechamente relacionada por el agua. Es obligación de todos asegurarse de que nuestras acciones no dañen a otras especies o personas.
-El agua con fines de subsistencia debe ser gratis. Su compraventa para obtener ganancia viola nuestro derecho y perjudica a los más pobres.
-El agua es limitada y puede acabarse. Su utilización no sostenible incluye sacar más agua de los ecosistemas de la que puede reabastecer la naturaleza y consumir más de lo que nos corresponde legítimamente.
-El agua debe preservarse. Tenemos la obligación de preservarla y utilizarla de modo sostenible.
-El agua es un bien comunal. El agua no es un invento de la humanidad. No puede ser poseída como propiedad privada ni vendida como mercancía..
-Nadie tiene derecho a destruir. Nadie debe usar el agua con exceso, desperdiciarla o contaminarla.
-El agua es insustituible. El agua es estrictamente diferente de otros recursos y productos. No puede ser tratada como mercancía.
La distinguida activista ambiental recibió el Premio Nobel de la Paz Alternativo en 1993; se le hizo justicia porque sus acciones son ejemplares en todo el mundo.
Lo que ella propone es muy adecuado, pero a una parte de la humanidad la vencen los negocios y las ambiciones. Usted, como un servidor, sabe que hace 50 años nadie pensaba en comprar agua; en nuestros días una botella con el líquido vital cuesta más que un litro de leche y son las empresas transnacionales las que hacen su agosto, porque ya en todos los rincones del país se impuso la costumbre de adquirirla.
Nuestro gobierno sólo sirve de espectador. A nadie se le ha ocurrido que eso bien valdría la pena iniciarlo como acto gubernamental para beneficiar a los más necesitados, dado que en poco tiempo será más importante hacerles llegar a los 50 millones de pobres una botella con agua que una despensa o un conjunto de láminas. Pero aún es tiempo de hacer lo necesario.
zmgh12@gmail.com


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